Pasos Continuos. Francisca Aninat
$8.000
Ediciones Tácitas
En nuestra disposición psíquica subsiste un orden de experiencias que está lejos de la comunicación, lejos de la conversación, por cuanto no es traducible a una esfera temática. Se trata de episodios que recordamos haber vivido o soñado —a veces intensamente—, pero que permanecen para siempre en la punta de la lengua o en un pliegue de la conciencia, sin que encontremos las palabras indicadas para su descripción. Hacia allá, me da la impresión, se dirigen los “pasos continuos” de Francisca Aninat, o sea sus hermosos textos indagatorios, que se plantean como poesía en la medida en que se sostienen en una cadencia mental y en lo que se podría denominar una “emoción material”. Lo que hacen los pasos continuos es merodear en forma sostenida por el pasado más remoto y fronterizo o por los deslindes del sueño para aclarar escenas de relativa oscuridad.
En nuestra disposición psíquica subsiste un orden de experiencias que está lejos de la comunicación, lejos de la conversación, por cuanto no es traducible a una esfera temática. Se trata de episodios que recordamos haber vivido o soñado —a veces intensamente—, pero que permanecen para siempre en la punta de la lengua o en un pliegue de la conciencia, sin que encontremos las palabras indicadas para su descripción. Hacia allá, me da la impresión, se dirigen los “pasos continuos” de Francisca Aninat, o sea sus hermosos textos indagatorios, que se plantean como poesía en la medida en que se sostienen en una cadencia mental y en lo que se podría denominar una “emoción material”. Lo que hacen los pasos continuos es merodear en forma sostenida por el pasado más remoto y fronterizo o por los deslindes del sueño para aclarar escenas de relativa oscuridad.

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